ENTREVISTAS

“Queremos que nuestra hija salga adelante y que el abuso sea cosa del pasado”

“Queremos que nuestra hija salga adelante y que el abuso sea cosa del pasado”

Por Sabrina García

El 4 de mayo pasado la policía detuvo a Javier Eduardo Floris en su casa de Gandolfo y Perez Galdós por una causa de abuso sexual agravado. El hombre de 46 años había sido denunciado por vulnerar los derechos de una niña que ahora tiene 10 años y que además es la hija de un amigo de su infancia. Los padres de las menor se enteraron de la detención por la publicación de San Fernando Nuestro y se comunicaron con la redacción para relatar los hechos.

Andrea y Héctor son los padres de ‘M’, una niña de diez años que en mayo del año pasado se atrevió a contar el horror que vivió en la casa de Javier Floris. El imputado era amigo de la infancia del padre de la menor abusada y vivía enfrente uno del otro. Sus hijas eran amigas.

Nos limitamos a no utilizar los nombres completos de la menor, ni de sus padres, para preservar la identidad de la víctima.

¿Cuándo se enteran del abuso? 

Andrea: En mayo del año pasado comencé a notar cosas raras. ‘M’ se cortaba las cejas, el pelo y se empezó a hacer pis en la cama. Muchas noches hice cambio de guardia (es enfermera y trabaja de noche) para poder hablar con ella. Primero se la agarró con el padre, estaba enojada, que no quería hablar con él. Fui a pedir ayuda a la escuela.

Andrea se quiebra y relata que en medio de la desesperación para ayudar a su hija le prometió que si bien no podía modificar lo que haya pasado iba a hacer todo lo posible para solucionar de ahí en adelante. “‘Juntas vamos a salir, le dije y me contó lo que le pasaba: ‘Mamá, el amigo de papá me toca, me sienta en las piernas, cuando me levantaba del piso me agarraba de la cola, me metía la mano adentro de la camiseta’”.

“Le pregunté por qué no le quería hablar a su papá y me respondió porque tenía miedo. Fui a la comisaria de la mujer, no me querían tomar la denuncia. Me peleé con todo el mundo hasta que la tomaron, iba a la fiscalía porque la causa no avanzaba. Le pedí al papá de ‘M’ que me ayude. Él demoró en entender lo que pasaba. Pedí ayuda a un psicóloga”, relata Andrea mientras Héctor, sentado a su lado escucha con atención.

Andrea y Héctor están separados. El imputado era amigo de la infancia de Héctor y los abusos a ‘M’ comenzaron cuando iba a la casa de su padre domingo por medio.

¿Cuándo hiciste la denuncia de 2017?

Andrea: En mayo, en la Comisaría de la Mujer de Pablo Podestá por el domicilio actual que tengo. De ahí fue hasta la Fiscalía de San Martín. En esa primera denuncia yo conté que ‘M’ se iba con el papá fin de semana por medio y que en algunas de esas ocasiones habían ocurrido esas series de abusos. Porque hasta ese momento ‘M’ me había contado solo eso. Me mandaron a realizarle una revisación ginecológica, a mí no me gustó la idea porque era muy invasivo pero la llevé igual. En ese momento, la médica perito me confirmó que tenía una lesión anal.

Abre la carpeta con papeles y saca el cuaderno escolar en el que fue anotando número de causa, nombres, fechas. Enumera la cantidad de veces que fue con ‘M’ a la fiscalía, a la comisaría, al médico. Pero para ese momento Andrea no había tomado real dimensión de la denuncia. ‘M’ se seguía haciendo pis, se pegaba, se arañaba. “Volví a hablar con ella, le dije que me contara todo”, recuerda Andrea y relata las descripciones que utilizó la menor para contar el abuso agravado. La declaración figura en la causa porque es lo que ‘M’ declaró en Cámara Gesell, elegimos suprimir el detalle de los hechos para preservar la integridad de la víctima.

¿Dónde ocurrieron los abusos?

Andrea: En la casa de Floris, en el cuarto que comparte con su mujer.

¿Floris es tu amigo de la infancia?

Héctor: Sí, desde los seis años. Javier tiene una hija que es un poco más grande que ‘M’. Mi hija me pedía ir a esa casa a jugar con la nena (suprimimos el nombre para preservar a la menor). La dejaba jugar un rato y después la iba a buscar. Nunca me contó nada.

Cuando Andrea me contó todo yo le pregunté a ‘M’ por qué no me quería contar y me respondió que cuando se murió mi papá yo discutí con un hombre en la calle, me agarré a trompadas y terminé preso. Ella no quería contarme para que yo no reaccione así y vuelva a estar preso de nuevo.

Te cuidó…

H: Sí, tenía ese recuerdo y no quería que termine preso o dejar de ver a su amiguita. Ella resguardaba más la amistad de ella con su amiga y la mía con Floris y por eso no quería decir nada.

A: Floris aprovechó que nosotros estábamos separados, que yo vivía lejos, que la relación no era buena. La vio vulnerable y avanzó. Yo me siento culpable porque creo que lo podríamos haber evitado.

¿’M’ pudo precisar cuándo fueron los abusos?

A: Sí, desde los cuatro años, aproximadamente.

H: Con Javier yo compartía todo: salidas, almuerzos, cenas, vacaciones. En algún momento le pregunté por qué sus hijos eran tan cohibidos, porque yo los comparaba con ‘M’ que es tan activa, tan dicharachera. Me respondió que estaban criados de otra manera.Cuando saltó todo ésto pensé en sus hijos y creí que también serían víctimas.

A: ‘M’ decía que Javier cuando Héctor estaba presente era otra persona. Mi hija también me contó que le había dicho a la hija de Floris lo que le hacía su papá y que la nena no le decía nada.

Él era tu vecino. Cuando te enteraste de todo, ¿lo volviste a cruzar? ¿qué pasó?

H: Cuando Andrea me contó lo fui a buscar. Fui hasta la tapicería que tiene en San Isidro, le dije ‘mi hija dijo que vos la tocabas’ y me puse a llorar. Fui con él hasta su casa y hablé con su mujer. Ella me dijo que era imposible porque siempre estuvo presente en la casa y además que dejaba abierta la puerta de su cuarto.

Después yo me quedé pensando en eso, es decir, en la desconfianza que tiene ella porque deja la puerta abierta.

A: En uno de los relatos de ‘M’ contó que cuando la nena (hija de Floris) se iba al baño, él aprovechaba para entrar al cuarto.

En Cámara Gesell, ¿’M’ pudo relatar lo que paso?

A: Sí, detalladamente. Hay una parte que dice que debía ir a limpiarse al baño. Es absurdo que con ese relato al juez anterior de la causa no le haya alcanzado para meterlo preso en el momento.

La causa en primer lugar la tuvo el juez de garantías de San Isidro, Ricardo José Costa. Según relató Andrea, el magistrado consideró que no eran suficientes las pruebas con la declaración de la menor. Andrea apeló y la causa le tocó al Juzgado de Garantías N° 4 de San Isidro a cargo de la fiscal Bibiana Santella. Ella fue quién dictó la prisión a Javier Floris, quien actualmente se encuentra alojado en la Comisaría 3era de Victoria a la espera del traslado al penal. El imputado además posee otras dos causas en las que se lo investiga por abuso.

Andrea y Héctor se enteraron de que había apresado a Floris cuando lo leyeron en San Fernando Nuestro. Están preocupados. No quieren que salga, desean que sea juzgado. “Pobres también esos hijos”, suelta Andrea, se refiere a los hijos del imputado, piensa en ‘M’ y también en las posibles víctimas.

H: Eran la familia ideal. Vos con quien conversabas te hablaba bien de ellos. Era impensado ésto. Al final no terminás de conocer a las personas.

A: Yo me siento culpable porque le decía a ‘M’ que juegue con la nena porque me caía bien la familia. Y mirá…

¿Seguís viviendo frente al imputado?

H: No, me mudé

A: No, imaginate que ‘M’ no podía ir a ese lugar, era seguir exponiéndola.

‘M’ está cursando el quinto año de su escuela primaria. Hace tela. Su mamá destaca que de a poco fue recuperando espacios, la relación con su papá. “Gracias a dios volvió a hablarme y estar bien, como siempre”, destaca Héctor.

“Nuestro mayor deseo es que se haga justicia por ‘M’ y que no dañe a ningún niño más. Que mi hija salga adelante y que esto sea sólo un recuerdo”, completa Andrea.


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