INFORMACIÓN GENERAL
¿Quién controla las fiestas privadas para menores?
Por Sabrina García
Bajo el lema Pre-Fest se organizó una fiesta para menores de 14 a 16 años en un lote del barrio Santa Bárbara (Tigre). Si bien la fiesta parece ser organizada por una familia, no queda claro que tipo de control y reglamentación cumple.
“Anticipadas $80, en la puerta $100, guardarropas $10, kiosco, escabio”, dice el folleto que fue repartido en un colegio de Victoria. En el mismo nivel figura “kiosco” y “escabio”. El primero se entiende teniendo en cuenta que los menores invitados son de 14 a 16 años. Lo segundo cuesta explicarlo.
En el mismo folleto figura el número de lote, el número de teléfono de la persona, que en apariencia es quien organiza la fiesta, la cual comienza a las 23,30 y se extiende hasta las 3 o 5 de la mañana.
En el colegio en donde circuló la invitación, los directivos enviaron una notificación a los padres: “Sabemos que en este último tiempo se ha hecho habitual entre los jóvenes de 14 a 17 años la organización de fiestas privadas, a las que ellos llaman “previas”, las cuales se desarrollan en casas de familia. Los padres del joven que convoca se encargan de vender entradas, supervisar la puerta y a veces hasta se contrata seguridad privada para controlar la situación”.
“Según nos dicen, se organiza una noche de fiesta, con posibilidades de consumir alcohol”, prosigue la nota y agrega: “Con asombro y mucha tristeza nos damos cuenta de que familia y escuela parecen estar enfrentadas… transitando veredas distintas… dando mensajes y ejemplos contrapuestos con principios básicos que tienen que ver con los hábitos saludables, sin siquiera considerar lo que es o no legal”.
Por medio de la Ley 11.825 se establece la norma que regula a la Provincia de Buenos Aires en cuento al expendio y consumo de bebidas alcohólicas. Allí además de establecer las prohibiciones también señala las atribuciones del Estado en cuanto a la aplicación de la legislación.
Frente a ello, es importante destacar la falta de controles que van desde el propio barrio cerrado, pasando por el municipio de Tigre (en este caso), llegando a organismos del Estado provincial. Por otro lado, la falta de responsabilidad de aquellos padres que organizan y/o llevan a sus hijos a participar de estas fiestas que de mínima incumple la legislatura vigente y que exponen a sus hijos a fiestas que nadie controla.
Así lo visibiliza la escuela cuando menciona: “Mientras hay padres respondiendo al pedido de sus hijos de organizar la fiesta en casa, hay otros que aún sabiendo que se va a dar o vender alcohol a menores, se encargan de llevar y buscar a sus hijos para que puedan participar de estas propuestas”.
“Sabemos que un coma alcohólico hoy se supera con suerte y atención a tiempo pero sus efectos a largo plazo son irrevocables. Los daños físicos de cualquier conducta adictiva son irreparables y sólo la prevención puede ayudarnos a no caer en esto”, sintetiza la nota del establecimiento educativo.
Con el caso Time Warp a flor de piel, a partir del cual el Estado reforzó los controles y clausuró boliches, como sucedió este fin de semana en “Tropitango”, “La Mónica” y “Latino”, volvemos a preguntar ¿Quién controla ésto?

