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Quiénes son los especialistas del arte de hacer reír en los hospitales

Quiénes son los especialistas del arte de hacer reír en los hospitales

Por ley, los payamédicos deberán estar en todos los hospitales bonaerenses y serán remunerados. Aquí, la historia de algunos voluntarios de zona norte que ayudan a hacer volar la imaginación y la fantasía de los pacientes.

“La habitación de un hospital se puede convertir en un universo o en la cabeza de una hormiga”, dice Federico Mazzochi, un joven payamédico de 20 años que todos los jueves crea historias de fantasía junto a los niños que están internados en el área de pediatría del Hospital de Agudos Petrona V. de Cordero, de San Fernando. Y agrega: “Todo depende del juego que va surgiendo con el paciente, al que nosotros llamamos ‘produciente’”.

Federico es uno de los payasos hospitalarios que van a llevar alegría, en forma voluntaria, a los hospitales de zona norte. Se trata de un arte de clown que en la Provincia de Buenos Aires se transformará en una salida laboral, luego de que el gobierno promulgara la semana pasada una ley que obliga a los servicios de terapia pediátrica de los hospitales públicos, provinciales y municipales a contar con estos especialistas.

“En el hospital de San Fernando somos unos 10 payamédicos, que vamos todos los jueves cuatro horas, donde también trabajamos con los médicos y los enfermeros, para hacer el seguimiento de un paciente”, relata Federico, quien vive en Virreyes y realiza esta actividad desde hace un año y medio. “El deseo por ser payamédico me surgió a los 10 años, cuando vi una nota en televisión. Hace dos años, saliendo de la facultad, vi un cartel que promocionaba los cursos y enseguida me anoté”, cuenta el joven, que estudia psicología y trabaja en una tienda de tecnología.

Ana Luz Guerrefchi, de 32 años, es maestra de Educación Especial y trabaja en dos escuelas de Tigre, donde vive. Desde 2012 también es payamédica, “un bichito” que le picó luego de ver la película Patch Adams, inspirada en el médico estadounidense Hunter Adams que inició este tipo de terapia. “Entrás a jugar y a crear historias no sólo con niños, también con adultos”, cuenta antes de explicar cómo hacen para protegerse de las situaciones de angustia a las que pueden verse sometidos en la relación con personas que están entre la vida y la muerte. “El clown te protege para que no te afecte directamente. Pero también hablamos con los compañeros, para acompañarnos y evitar que un caso nos capture”, explica.

Romina Malvicino, de 30 años, es licenciada en Administración de Empresas, vive en Benavídez, y los jueves es payamédica en el hospital Houssay de Vicente López. “Cuando descubrí este mundo, me cambió la visión de todo”, cuenta. “Es algo que va creciendo en el día a día, incluso en el encontrarte con tu payaso, en darle su personalidad, que también va surgiendo en el trabajo con el otro”, explica.

El psiquiatra José Pelucci, fundador de la ONG Payamédicos, que formó a unos 4.000 payasos hospitalarios que hay en el país, celebra esta ley que, dice, es “inédita” en el mundo. “Los payamédicos no piden que se les pague, trabajan con el corazón, pero también la formación dura cada vez más tiempo, es una carrera que dura dos o tres años, está bien que tenga una salida laboral”, señala. Y agrega: “un payamédico es mucho más que un payaso hospitalario, es una persona que está preparada científica y artísticamente, y que necesita seguir formándose siempre”.

Fuente: Lorena Tapia Garzón para El Argentino


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