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Una gambeta al olvido en el Club 8 de Octubre

Una gambeta al olvido en el Club 8 de Octubre

Por Sabrina García

En el marco del 50° aniversario de la última dictadura cívico-militar, la Comisión por Memoria, Verdad y Justicia de Zona Norte realiza ’50 años, 50 acciones’ que buscan homenajear a los detenidos-desaparecidos. Una de esas acciones fue el torneo de fútbol ‘Una gambeta al olvido’.

En las instalaciones del Club 8 de Octubre, ocho equipos (cada uno de ellos con el nombre de un detenido-desaparecido o militante de DDHH) disputó la copa ‘Una gambeta al olvido’.

Una gambeta al olvidoGraciela Villalba, hija de Mauricio Villalba, vecino del barrio donde hoy se encuentra el Club 8 de Octubre (la cancha lleva su nombre) y detenido-desaparecido, habló sobre la iniciativa. “La idea de estas 50 acciones en estos 50 años surgió acá, en este club. Una tarde vinimos con la Comisión al club por una actividad y empezamos a hablar sobre las posibilidades de hacer otras cosas por el aniversario y salió hacer un campeonato. O sea, se pensó y se hizo en el mismo lugar. Por eso, la organización fue facilitada por la excelente relación y el apoyo del club”.

Estas 50 acciones no solo incluirán competencias deportivas, sino también obras de teatro, presentaciones de libros y charlas. “Cuando son cifras redondas es como que se moviliza de diferentes maneras. Esto de los 50 años más todavía, es una fecha que para nosotros es muy fuerte”, destacó Villalba.

Y agregó: “Tratamos de que en lugar lugar de estar tristes y llorando, generar estas acciones. Hoy tenemos este torneo pero también planificamos obras de teatro, presentaciones de libros, charlas. Queremos que hayan 50 actividades”.

Memorias Matadoras

En ese contexto el viernes pasado en el Club Atlético Tigre se colocó una placa a los hinchas y socios de la institución deportiva que se encuentra en la condición de detenido-desaparecido. Es importante destacar que esta acción se suma a las que realizaron Banfield, al restituir la condición de socio a sus miembros detenidos-desaparecidos; Racing, que mediante la campaña ‘Socios Eternos’ le devolvió el carnet a 46 hinchas desaparecidos y creó un paredón en su estadio para recordar el fusilamiento de seis personas durante la dictadura; Ferro, River, Boca, Huracán, por citar algunos, que realiza acciones todos los años para recordar a sus hinchas.

En ese contexto un grupo de estudiantes secundarios de la Escuela N°13, en conjunto con el Área de DDHH de la Subcomisión de Cultura del Club Atlético Tigre llevaron a cabo la iniciativa de colocar una placa con el nombre de cinco hinchas/socios del Club que se encuentran desaparecidos.

Consultada Villalba sobre estas acciones impulsadas por estudiantes secundarios, expresó: “Eso es lo que nos ayuda también a seguir. Ver que la juventud nos está apoyando, porque nosotros nos estamos poniendo grandes, entonces es como que está muy bueno saber que van a continuar con esto”.

Mauricio Villalba: el nombre de la cancha

El Club 8 de Octubre identificó a su campo de juego con el nombre Mauricio Villalba, el padre de Graciela.

Comisión por la Memoria Verdad y Justicia ZNConsultada por San Fernando Nuestro sobre este hecho de estar disputando un torneo de fútbol, en el marco de estas acciones, en una cancha con tanta identidad para ella, Graciela dijo: “Es mi lugar. Acá es como que en vez de vivir tristeza, vivo alegrías y vivo de recuerdos muy lindos de mi papá. A mi papá se lo llevaron a dos cuadras acá. Este es su barrio. Para mí esto es un lugar de vida”.

Y agregó: “No tengo dónde ir a llevarle flores (si bien la familia recibió el supuesto cuerpo, más tarde se comprobó, por resultados de ADN, que no correspondía con los restos de Mauricio Villalba). Acá (por el Club 8 de Octubre) me siento diferente, me siento bien, tengo una conexión con el club, con la gente del club. Me siento parte del club”.

“El día que yo nací mi papá tenía la prueba para entrar en un equipo de fútbol grande. Bueno, justo ese día nazco yo y no pudo ir. Se le frustró la carrera porque no le dieron otra oportunidad”, dice y agrega que el reconocimiento le llegó después con el nombre de la cancha y con el carnet ‘Socios Eternos’ de Racing.

El gordo

Mauricio Villalba era obrero de naval del Astillero Astarsa. Lo llamaban ‘el gordo’.

El 25 de mayo de 1976, en horas de la madrugada, un grupo de unas diez personas fuertemente armadas, subordinadas al Comando de Institutos Militares, ingresó por la fuerza en el domicilio de la calle Estrada 5486 de la localidad de Virreyes y lo secuestró.

Graciela, con apenas 22 años, recorrió comisarias y cuanto lugar fuera posible para poder dar con el paradero de su padre.

El 4 de julio de 1976 se encontró un cuerpo a la vera del Arroyo ‘El Hambriento’, en su intersección con el Río Paraná de Las Palmas. Sus restos fueron inhumados como NN en el Cementerio de San Fernando, hasta que fue identificado a mediados de 1977. Sin embargo, más tarde y a partir del juicio se realizó la autopsia y se comprobó que los restos no correspondían a Mauricio Villalba.

Durante el juicio Graciela, abraza a la foto de su padre recuerda que en el año 1977 la llamaron desde la Comisaría Otero para decirle que su padre estaba muerto. “Estaba enterrado en el cementerio como NN en un cajón común. Con ayuda de vecinos pudimos juntar el dinero y cambiarlo de féretro”, dijo. Un año más tarde y por el comentario de un trabajador del cementerio se entera que ese cuerpo a quien ella le llevaba flores no pertenecía a su padre. El dato fue comprobado por el cuerpo de antropólogos. El horror tras el horror.

Hoy Graciela tiene un carnet de socio de Racing que le recuerda el amor del Gordo por La Academia, un barrio que lo abraza y una cancha con su nombre en donde miles de chicos juegan a la pelota. La importancia de recordar y volverlos a la vida allí donde fueron felices.


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