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Una guerra civil ¿es necesaria? (Carmen Espadas)

Una guerra civil ¿es necesaria? (Carmen Espadas)

A Huk le despertó ese tremendo chorro de luz, cegadora, irritante e insistente de todos los días durante los últimos 100 días… En ese diminuto recinto con barrotes oxidados , sabía que el infierno del despertar había vuelto… Se removió agitado y desorientado golpeando inevitablemente su cuerpo, ya lleno de costras, heridas, mutilaciones… y hambre…

Había sido seleccionado junto con otros compañeros como apto… apto por su naturaleza, apto por su aspecto, apto para morir y para matar… y en esa aptitud su adiestramiento diario… necesario para sobrevivir a la muerte o para morir sobreviviendo…

Una mano áspera y ruda le cogió del cuello, sacándolo de entre las rejas mientras que, en apenas un instante, sintió el duro y frío suelo impactar en sus huesos… Tenía suerte de ser flexible, pocas fracturas… El resto de los aptos se desperdigaban en el recinto convulsionándose y buscando … aún… una salida… Él ya no… venció su naturaleza… y permaneció quieto, inmóvil, expectante con los oídos bien abiertos….

Quizá fue esa tranquilidad la que conquistó al enemigo… y unas botas pesadas y oscuras se detuvieron a un palmo de su cabeza… sintió de nuevo esa mano áspera y ruda sobre su cuello… pudo también notar el peso de las cadenas bien amarradas en su extremidades… como los perros… atados a estacas que delimiten las fronteras de sus deseos…

En cuanto el enemigo abrió la puerta pudo bañarse en el aire fresco, con olor a carne quemada de cadáveres, a polvo de los tanques, a veneno de agujas… pero aire… al fin y al cabo.

Percibió la amplitud del descampado donde fue colocado sobre una especie de plataforma… las cadenas cambiaron de lugar… Las mismas manos que una y otra vez lo quebraban, fueron las que le colocaron dos pequeños artefactos… Diría que pequeños… notó que pequeños… pero al intentar moverse… fue consciente de las solidez compacta de esos extraños aparatos, y… porqué no decirlo… de una escalofriante sensación…

Fue entonces, y después de un extraño rictus en la cara del enemigo, cuando miles de agujas eléctricas recorrieron de improviso su cuerpo… y… no pudo evitarlo… voló…

Al volar… por unos segundos se asemejó a un águila, a un fénix imposible, a un rey, el vuelo de un rey…. y entonces estalló… Estalló en mil pedazos… quizás por el peso, quizás por la vibración… quizás… pero los trozos desmembrados del pobre Huck cayeron como nieve roja sobre el descampado… pobre murciélago Huck.

Quizás la guerra fue necesaria para descubrir que los murciélagos no son aptos para transportar bombas… quizás por ahí sí lo entienda…

Durante la Segunda Guerra Mundial nació la agencia que hoy conocemos como CIA. En un principio comenzó denominándose OSS (Oficina de Servicios Estratégicos). Su labor consistía en idear prácticas poco ortodoxas para salvaguardar a los norteamericanos. Su lema: “Ningún proyecto es demasiado inverosímil, ningún arma lo bastante extravagante como para ser descartada”. Una muestra de su función: Dado que para las tropas norteamericanas era tremendamente difícil bombardear Tokio (no tenían ninguna base aérea cercana), se les ocurrió usar murciélagos adiestrados a los que adherían bombas en las alas. Por suerte, al final no pusieron en práctica este método tras sufrir unos cuantos incidentes durante las pruebas.


Sobre la autora

Carmen EspadasNacida hace 41 años en un pueblecito de Barcelona, llamado Badalona; me acostumbré al mediterráneo, tanto que nadaba antes de andar. Inquieta por las injusticias y un sentido explorador e idealista de la vida, me licencié en Derecho, y con los años en Administración de Empresas. A la vez, el arte: estudié danza y expresión durante casi 15 años. Y eso pensé, justicia, dinero y arte, la filosofía vino después.

Por seguir al amor, hace cinco años caí en esta Argentina, a la que hoy siento como patria y acento el mío raro, pero en consonancia con el resto de mí. Me dedico a la constante: búsqueda del cómo cambiar el mundo, por eso hace ya tres años y medios que soy docente en el Plan Fines, trabajo dando clases de danza y milito, sí, como toda la vida.

Sólo una cosa, si en Barcelona hubiera habido una Eva Duarte, o tal vez un Néstor Kirchner, no hubiera perdido mi tiempo con las desuniones de la izquierda republicana. Hoy sólo tengo preguntas, muchas, y lo peor es que no son todas, así que sigo estudiando y aprendiendo de las personas, de las letras, de las ciencias y de las artes.

 


  1. Carmen Espadas
    Carmen Espadas 27 octubre, 2014, 22:16

    Gracias Sabrina… me siento como si hubiera conquistado el PULITZER; gracias por confiar en mis letras, gracias por estar en el momento justo donde la autoestima zozobra… Gracias flaca por quererme. Gracias de corazón.

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  2. FRAN
    FRAN 27 octubre, 2014, 22:21

    QUIERO LEER MAS DE TUS CUENTOS GALLEGA …
    SOS UNA GENIAAAAA =)))

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    • Carmen
      Carmen 27 octubre, 2014, 22:48

      Jo, muchas gracias, en mi face está lleno de escritos… gracias por tus palabras de ánimo

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