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Vecinos de la tercera sección del Delta están preocupados por la presencia de glifosato
Por Sabrina García
Vecinos del Canal Arana, en tercera sección del Delta, manifestaron su preocupación por la aparición de dos bidones de glifosato flotando en el río.
En julio del año pasado se conocieron los resultados de un estudio realizado por Conicet en cooperación con Prefectura en donde se demostró “altos niveles” de glifosato -recategorizado como “probablemente cancerígeno por la OMS”- en los sedimentos acumulados en la desembocadura de 23 arroyos y cursos que tributan a sus aguas desde el río Pilcomayo hasta el Luján.
En marzo del 2015, la OMS (Organización Mundial de la Salud) dio a conocer un estudio que revela que “hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de cancerinogenidad en humanos”, señala el informe. Sin embargo, en el país se aplica glifosato en más de 28 millones de hectáreas, volcando a los suelos más de 300 millones de litros de glifosato cada año.
Hace un par de días el programa ADN Federal emitió un informe sobre “AGROTÓXICOS EN LAS VENAS” y tomó los casos de Nicolás Arévalo, el nene de 4 años que murió por contaminación aguda de agrotóxicos; el incremento de casos de cáncer en Urdinarrain, que según UNICEF es la tierra con mayor índice de glifosato; el caso del fumigador que tiene glifosato en sangre al igual que las maestras que fueron alcanzadas junto a sus alumnos por el herbicida.
A comienzos de septiembre se conoció el caso de la niña de 12 años murió en la localidad correntina de Mburucuyá tras comer mandarinas sacadas directamente de los árboles en una quinta de producción y las autoridades investigan si las frutas estaban contaminadas con pesticidas.
La lista sigue, la preocupación crece.
Si bien, CONICET informó hace un año sobre la existencia de glifosato en la cuenca del Río Paraná y que el río Luján resultó ser el afluente con mayor concentración, el biólogo Damián Marino, del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA), que depende de la Universidad Nacional de La Plata había opinado sobre ésto: “Tiene que ver con la naturaleza del arroyo, con cómo se mueve, con el ciclo de agua que recibe, con cuestiones propias del ambientes, las prácticas productivas de la zona, la dinámica hídrica del arroyo o la combinación de estos factores”.
Lo cierto es que en esta oportunidad ya no hablamos de concentración de herbicida en suelo y agua, que recordemos los isleños filtran para consumo humano, sino que aparecieron dos bidones de glifosato en la tercera sección del Delta. Esto genera fuertes sospechas acerca del uso del mismo en la Reserva de Biósfera.
La vecina que encontró los bidones dice que “apareció uno el martes a la tarde con la marea y al otro día el otro. Entre uno y otro había una distancia de 50 metros aproximadamente”, comentó y agregó: “Uno de los bidones está vació pero el otro tiene un poco de contenido. Nosotros lo colgamos del árbol porque no sabemos qué hacer con ellos. Sabemos que es tóxico y que no se quema. Nos preocupa que pase ésto en el Delta. No estamos en contra de ningún productor pero es importante que fumiguen con productos que no sean nocivos para el resto”.

