NUESTROS ESCRITORES
La llave mágica, por Daniel Gurtler
Cuando era niño veraneaba todos los años en la casona de mis abuelos en el Tigre. Una enorme y vieja mansión del siglo diecinueve, con planta baja, dos pisos y sótano; techo de chapas viejas y oxidadas que antaño fueron
Leer MasCiclo esencial, de Heriberto Luis Pérez
Me siguen cautivando amaneceres sobre el río leonado que contemplo desde este mirador, que es como un templo en que alabo a Natura y sus placeres. Continúo gozando atardeceres, porque el alma reanimo y la retemplo en la pampa
Leer MasHernia de ausencias, por Jeremías Wolf
A veces el debate nos queda planteado. No lo compartimos con nadie más que con la almohada – muda albacea de nuestras más profundas contradicciones. Francisco no era diferente a nadie. Era un jubilado más. Sobreviviente de las épocas en
Leer MasAgua de amor, por Jeremías Wolf
Hierven las horas, los días, los meses el aroma marginal de tu cabello la fugaz travesura de tu mano por mi sexo Hierve la noche con su trino de soledad tu pollera colgando del perchero el aire que se cuela
Leer MasUn cuento para Trinidad, por Daniel Gurtler
Hace mucho tiempo, cuando yo era un niño, mi abuela Catalina me habló de un lugar encantado al que la había llevado su padre; un hombre serio, pero cariñoso y protector. Él la había cuidado con esmero, y sólo con
Leer MasEl mensajero del rey, por Daniel Gurtler
El rey recorría las murallas que unían las torres del castillo. La noche era clara y fresca. Unas rachas del norte soplaban anunciando la pronta llegada del invierno. Los guardias lo saludaban con una leve inclinación de cabeza; se los
Leer MasCon la cabeza apuntando hacia abajo, por Irupé
La mañana era fría y Mabel pensó como calentar el ambiente de la pequeña casa con techo de chapa y paredes descascaradas. La estufa es eléctrica y “no hay plata para pagar tanto de luz”, pensó mientras despertaba a sus
Leer MasRemolinos, por Liliana Doyle
Remolinos de río. Remolinos de vida. Remolinos de tiempo que se escurre en las manos. Es la vida tan corta. Es tan corta la vida y el tiempo se desliza como agua entre las manos. Camalotes azules que van a
Leer MasMonólogo interior 4 (la noticia), por Marta Lete
Menos mal que estaba mi jefe, cubrime que me llamaron del hospital, el Fernández está cerca. Por la voz, contenían las lágrimas, me di cuenta ¿qué abra pasado? No, no, me hubiesen dicho ¿pero si tenían miedo que al viajar
Leer MasInsomnio, por Mónica Cucci
Cuando Hamlet dijo que morir era dormir se asustaron algunos inocentes y concibieron una involuntaria muerte en sueños. Así fue como pasaron de inocentes a insomnes locos deambulantes nocturnos como Lady Macbeth con la sangre del pasado entre las manos
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